¿Qué hacemos cuando recibimos un regalo que consideramos fuera de lugar? ¿Nos enojamos con la persona que nos lo obsequia?, ¿o decimos amablemente “muchas gracias” y lo escondemos en el fondo del placard (utilizar el término “clóset” sería más apropiado para esta situación)?
Los países, como las personas, cumplen años, celebran aniversarios, etc., y también son agasajados para sus fechas especiales. Hacia 1910, cuando nuestra patria cumplía sus primeros cien años de vida institucional, muchas naciones le hicieron “regalos”. Por lo visto, la moda era regalar monumentos, pues la mayoría encargó obras conmemorativas para la ocasión. Tal es el caso del monumento a Cristóbal Colón que fue levantado en la plaza que se encuentra detrás de la Casa Rosada, hoy anexada al edificio de gobierno nacional. Otro caso fue la "Torre Monumental", mejor conocida como "La torre de los ingleses", obsequio de la Corona británica, que fue emplazada en Retiro. Nuestra Madre Patria, España, por su parte, encargó "La Carta Magna y las cuatro regiones argentinas", conocido como “Monumento a los Españoles”, que se encuentra en la intersección de las avenidas Figueroa Alcorta y Sarmiento. En la plaza Alemania, en avenida del Libertador y Cavia, se encuentra el regalo del gobierno alemán: la “Fuente de la Riqueza Agropecuaria Argentina”. Todos ellos construidos en lugares de mucho movimiento de personas, con el fin de que sean admirados por todos.
El monumento en cuestión se llama “Argentina y Suiza, unidas sobre el mundo”. Y tal como su nombre indica, ambas naciones están “unidas”, pues están con las manos entrelazadas y dándose un tierno beso en la boca.
Pero no es el único dato que no coincide, y poco se dice sobre la obra en internet, y en catálogos oficiales. Según la placa que está en el monumento, el escultor es Paul Amlehn, mientras que para el Departamento de Monumentos y Obras de Arte de la ciudad el nombre correspondiente es Franz Sales Amlehn (también para Nogués). Para este Departamento estatal, el muchacho con arco que corona el monumento representa al amor (dato que, unido a la escultura de las chicas, no deja de ser significativo) y para la comunidad suiza representa al tiro, su deporte característico. También vale aclarar el error que hay en el monumento, que expresa que es un regalo en reconocimiento por el centenario de la independencia, y la fecha que figura en 1910.
Muchas dudas y poca información, los ingredientes ideales para crear un mito, como podría ser que Buenos Aires tuvo su monumento al amor lésbico hace casi un siglo, cien años antes de la sanción del matrimonio igualitario... Probablemente no haya sido la intención original, pero sí hay algo claro, y es que fue confinado a una zona de poco tránsito, con lo cual, es probable que la interpretación local haya sido esta misma.